lunes, 13 de agosto de 2012

Olímpicos una manera de sonreír



Colombia dio ejemplo y por primera vez en su historia no paso con la cabeza gacha ante el gran reto de los olímpicos, juegos que se realizan desde tiempos inmemorables para reunirnos como humanidad en torno a deportes llenos de gracia y espectacularidad.

Cabe preguntarnos ¿Y ahora qué? Bueno no es solo un punto alcanzado sino un reto por rebatir para las siguientes justas en Brasil, así pues, que bueno se ahonde más en la realidad de nuestros deportistas, verdaderos guerreros que no solo enfrentan sus metas y proyecciones en su carrera, sino que enfrentan el hambre y la necesidad sin apoyo del gobierno, o muy poco de este para con su realidad económica.
Por tanto el ahora, que es el principio de una serie de medidas que garanticen que no solo habrá deportistas para rato, sino  que sean promocionados y apoyados por la empresa privada y el estado en primera gran medida, donde Colombianos y colombianas desde muy temprana edad, empiecen a forjar sus carreras deportivas sin importar el lugar o estrato en que se ubiquen, con una sola exigencia dar de ellos al máximo para alcanzar cupos para los próximos juegos.

Desde el colegio con un sistema de apoyo y generación de compañía y capacitación en un sistema que alimente juegos organizados intercolegiados que garanticen generaciones de deportistas para los juegos interdepartamentales y estatales, todos apoyados por las diferentes regiones, ligas profesionales en deportes diferentes al futbol como el baloncesto, el voleibol, el beisbol y demás con apoyo evidente tanto de la empresa privada como del gobierno.

Todo ello con un fin claro proveer de espacios donde nuestros jóvenes no solo deambulen por las calles en busca de pasatiempos poco saludables, sino que se enrolen y tomen el deporte no solo como un medio de diversión sino como una carrera y forma de vida, para dejar en alto una vez más el tricolor y nuestro orgullo de ser colombianos.

Ahora bien dicho proceso implica no solo gobierno y empresa privada, sino todos como sociedad apoyando y generando conciencia sobre su importancia, exigiendo y dotando a este nuevo sistema de recursos y aportes para que se cumpla dicho fin.

De paso queda agradecer a todos los colombianos que creen en un mejor país y que trabajan día a día sin parar en dar de si mismos para que esta nación sea apropiada por un sentimiento puro y hermoso que garantice un cambio verdadero en todos los estamentos y niveles de nuestra sociedad.

martes, 10 de julio de 2012

¡ESE MICO NO ES MIO!




Es inverosímil pensar que tarzán negara a su más valiente amiga, esa que le defendía con un banano de los cazadores blanquecinos y con sombreros ingleses dispuestos a llevarle como trofeo, como podría tarzán en medio de su vocabulario limitado aunque sea pronunciarle un adiós a chita.


Pero en colombia el tarzanesco presidente que tenemos si cometió la ignominia de negarle la existencia a su frankestein ese que entre risas y reuniones exclusivas le abrió la puerta una vez más, a la corrupción que camina invisible y muy despierta por los pasillos de ese magnánimo y romano edificio en el centro de nuestra capital.

Y así lo hizo nuestro personaje, no solo se rasgo las vestiduras al mejor estilo de los fariseos y sacerdotes en película de semana santa sino que negó su paternidad y culpo completamente del adefesio a su entonces amigos en el congreso.

¿Qué se puede esperar de un ser tan desalmado que le niega el apellido a esta criaturita? Pues no se nos haga raro que su cambiedad y su falta de carácter termine por negociar algo más que la nación.
A mí este personaje me genera una mezcla extraña de piedad y dolor, piedad por su cara débil pero regia en muchas de sus facetas y dolor por que lo veo como un títere de su imagen, bien mi voz interior me avisaba que ese show mediático de su posesión presidencial con indios de la sierra y todo, no era más que el inicio de un reality show lastimero donde los paganinis somos todos.

Pero bueno no todo es la culpa del tarzán criollo con apellido delfinesco, también del equipo colaborador, esos mal llamados padres de la patria, que niegan leyes contra los violadores y los conductores ebrios, pero que si tramitan con alegría leyes para sus corruptos amigos incluidos los del espejo.

¿Qué se puede esperar de una estirpe producto de años en poltronas de cuero, Que como aves de rapiña solo esperan beneficios y premios a cambios de vender sus conciencias?. No todos son así pero si una gran mayoría y lo más triste es que dichos seres también son productos de un pueblo que vende su voto con un tamal y una cerveza animada con ambiente familiar, tal vez eso que el pueblo merece sus mandatarios no es tan erróneo.

En fin solo nos queda comer las palomitas y esperar que “el retorno del rey“ese que solo le falta corona, no termine con empeorar con su egocentrismo lastimero y sentido dictadorzuelo de isla, termine por darle estocada final a un país desangrado por la miseria, la falta de oportunidades y la violencia productos de las narices gringas y las diferencias “políticas” que de fondo solo guardan cadáveres.